Firmas para salvar la Banda Sinfónica Municipal de Madrid

La actual situación presupuestaria de la formación municipal madrileña parece ser insostenible, impidiendo la renovación del personal jubilado, la salida a conciertos o giras, la compra de nuevos instrumentos o la organización de actividades paralelas acordes con una institución histórica que el pasado año cumplió su centenario.

N20100730_banda-municipal-madrid-firmaso es difícil entender el papel social que las bandas municipales cumplen en la difusión de la música en ciudades y pueblos. Este componente educativo y divulgativo es fácilmente reconocible y cualquier político será el primero en señalarlo. Pero he aquí que llega la crisis económica y las motivaciones de origen social desaparecen como burbujas en una copa de champán. Es el caso de la Banda Sinfónica Municipal de Madrid, que ahora nos alerta de un inminente peligro de desaparición, o al menos, de un alarmante deterioro que podría dar al traste con esta formación histórica, que conmemoró el año pasado su centenario y por la que han pasado figuras tan notables como Pablo Sorozábal, Carmelo Bernaola o Jesús Villa-Rojo, y su actual director, Enrique García Asensio, por sólo citar algunos nombres muy conocidos.

Ya en 2008 un artículo de El País señalaba carencias de presupuesto que impedían su salida en gira o el rechazo a invitaciones para ir a tocar a Holanda, Israel o incluso a Tenerife. Sin medios de transporte propio y una programación que se reduce a los conciertos en el quiosco del Retiro, algún parque o plaza y, en otoño e invierno, el Teatro Monumental, las quejas de sus músicos parecían justificadas: no se trata de una pequeña formación de aficionados (muy respetables y necesarias, por cierto), sino de toda una institución de profesionales cuya calidad está demostrada y reconocida por todos. La falta de proyección nacional e internacional, las escaseces materiales -otra queja referida en el citado artículo aludía a la imposibilidad, por falta de presupuesto, de organizar una exposición de los antiguos instrumentos de la banda-, y la ausencia de una gestión seria encaminada a sacar lo mejor de su potencial artístico, se denunciaban en el mencionado artículo ya hace dos largos años.

Y ahora los problemas que afectan al personal han llegado a un extremo que ha motivado la petición de firmas. De los 90 músicos que formaban la banda, la falta de contratación en las vacantes de los que se jubilan ha llevado a una reducción a 74 profesores, cubriendo las plazas imprescindibles a base de contratos por concierto de músicos externos. A esto se suma la falta de presupuesto arrastrada desde hace años, que también afecta -por ejemplo- a la compra de nuevos instrumentos. Según informan sus miembros, “En una reciente reunión mantenida con el Gobierno de las Artes del Ayuntamiento de Madrid se nos ha comunicado un recorte en el presupuesto que impedirá la contratación semanal del personal que venía cubriendo esas plazas. De este modo y a partir del mes septiembre nos veremos en la situación de tener que afrontar nuestros conciertos que contienen un repertorio específicamente escrito para una formación de 90 músicos con una plantilla de tan solo 74.” Como informaba EFE hace unos días, esta situación insostenible ha provocado que la portavoz de Las Artes de Izquierda Unida en el Ayuntamiento de Madrid, Milagros Hernández, calificara de “tsunami artificial” la política cultural del equipo de Gobierno tras los recortes en “personal, programación, dinero para instrumentos y viajes“.

La recogida de firmas se está llevando a cabo en los mismos conciertos de la banda y, desde hace unos días, también a través de internet, en su página “Salvemos la Banda Sinfónica Municipal de Madrid“, abriendo también un grupo en Facebook para informar de todo lo concerniente a esta situación que se empieza a antojar desesperada.

Llama la atención que grandes eventos puntuales, organizados por el consistorio de la capital, tengan un coste superior al de todo el presupuesto anual reservado a esta formación histórica. Por ejemplo, la citada edil de IU recordaba también su denuncia en 2008 de esta desproporción en el gasto municipal en materia de eventos musicales: el concierto de Daniel Barenboim en la Plaza Mayor tuvo un coste de 371.000 euros, mientras que el presupuesto de la banda ascendía a 300.000, mermado este año a un total de 172.413,79 euros. Esta descompensación nos lleva a situar la situación en el contexto de la necesidad creciente de los políticos de mantener el “ojo mediático” puesto sobre los grandes acontecimientos, descuidando la política cultural del día a día, lo que conlleva no sólo la pérdida o abandono de las instituciones de carácter histórico que realizan esa función “de calle”, sino unas consecuencias muy negativas en la merma de su función social. Sin duda los grandes eventos -como el concierto de Baremboim- pueden ser convenientes para conmemorar determinadas fechas o acontecimientos, pero nunca deberían servir de excusa para dejar de lado una política cultural de continuidad y centrada en la divulgación de la música en la sociedad. Las quejas de los profesionales de la Banda Sinfónica Municipal de Madrid no sólo están justificadas desde el plano laboral, sino que sus peticiones afectan a lo más profundo de los intereses del ciudadano, que siempre debería ser consciente de lo que le hurtan con estas acciones o inacciones.

Tampoco está de más recordar que el Premio de Composición “Maestro Villa”, que convoca el consistorio madrileño, ha estado siempre destinado a dotar de nuevas composiciones a esta formación municipal, haciendo posible la presencia de obra viva también en la institución. Si ésta desaparece o sufre un deterioro irreparable, ¿correrá la misma suerte este concurso?

Información

Recogida de firmas: http://www.firmasonline.net/peticion/salvemos-la-banda-sinfonica-municipal-de-madrid/24

Referencias

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