La obra de teatro “Drácula”, dirigida por Ignacio García May, y la película “Shutter Island” de Martin Scorsese, sirven de hilo conductor para una reflexión en torno a la locura y el uso de la música contemporánea en las artes escénicas y su recepción por parte del público.
El oído todo lo ve y el ojo todo lo escucha
Hace algunos días tuvo lugar en los Teatros del Canal de Madrid la última representación de “La ópera de tres peniques” del binominio Weill-Brecht, un montaje peculiar de Marina Bollaín que sitúa la escena en un barrio dormitorio madrileño.



