Guitarra contemporánea española en el Auditorio Nacional

La guitarrista Avelina Vidal presenta el próximo 8 de mayo un amplio programa dedicado casi íntegramente a la música contemporánea española para guitarra, dentro de la programación de la Sala de Cámara del Auditorio Nacional de Música, en el que la intérprete estrenará tres obras de los compositores Pedro Pablo Polo, José María Sánchez-Verdú y Marisa Manchado.

E20100507_avelina-vidal-auditorio-nacionall próximo 8 de mayo a las 19,30 h., en la Sala de Cámara del Auditorio Nacional de Música, tendrá lugar un concierto dedicado a la música contemporánea para guitarra, principalmente de autores españoles, protagonizado por Avelina Vidal, una de las guitarristas más preocupadas por difundir la producción actual para este instrumento. Autores españoles como J. M. Mestres-Quadreny, M. Manchado, A. Díaz de la Fuente o A. Casanova, han escrito especialmente para la intérprete. Este interés por dar a conocer el repertorio de música de cámara con guitarra ha vinculado a la guitarrista a formar parte de distintas agrupaciones camerísticas (Dúo Vidal-Asensio, Dúo Aequaliter, Trío Hispalia, Dúo Contraste, Música Desiderata, Enarmonia…), así como a colaborar con otras formaciones instrumentales como la Orquesta Sinfónica de Madrid, el Plural Ensemble o el Ensemble Residencias. Además, Avelina Vidal desarrolla una intensa actividad pedagógica en relación con la creación contemporánea para guitarra, siendo autora, por ejemplo, del trabajo de investigación El repertorio contemporáneo para guitarra en el currículo de Grado Medio LOGSE.

El concierto que presenta en esta ocasión -que incluye los estrenos de tres obras (Pedro Pablo Polo, José María Sánchez-Verdú y Marisa Manchado)- se plantea como un recorrido por el panorama creativo de la música española para guitarra, a la que se añade -como última pieza- la  obra Algo, de Franco Donatoni, composición que abre nuevas vías al repertorio del instrumento, como nos indica el violinista y musicólogo Jordi Alomar Payeras en las notas al programa, que transcribimos íntegras a continuación:

La música española contemporánea para guitarra

Las obras que integran este programa configuran una aproximación a la pluralidad de tendencias de la escritura para guitarra de las últimas décadas. Más allá de las particularidades de lenguaje de cada uno de los autores, quizás el hecho de afrontar todos un mismo problema -el abordaje de una guitarra a solo- sea lo que, a nuestro parecer, provoque dos posicionamientos: por una parte la opción de hilvanar el tejido sonoro a partir del despiece gestual de un material contrastado, como en el caso de Bernaola, Díez, Torres, Manchado o Donatoni (un tratamiento, si cabe la comparación, “plástico” del espacio) o, por otra parte, la delineación de un continuo temporal mediante la condensación de lo que Boulez calificaría de “tiempo estriado” (articulación permanente de la pulsación), marco donde podríamos ubicar en diferente medida las obras de Guinovart, Polo o Sánchez-Verdú. En este último grupo, la aparente evidencia del nivel temporal y el juego con sus convenciones es el vehículo utilizado para plantear propuestas que romperán la linealidad narrativa tradicional: desde el recurso al ostinato a la cuadriculación, la obra se constituye como proceso y no como resultado de un proceso.

Preludio-Fantasía a la Constancia es la única composición para guitarra sola del compositor Carmelo Bernaola, si bien dicho instrumento está presente en dos de sus obras de cámara (Permutado, de 1963, dúo con violín y Música para la Academia, trío con clarinete y violín de 1993) y en la insólita instrumentación de Ayer soñé que soñaba de 1975, donde requiere, entre otros, a instrumentos como la bandurria, la mandolina o incluso la espineta. La obra que hoy nos ocupa fue un encargo de Gabriel Estarellas, quien la estrenó en 1995.

Dodaim, para guitarra preparada, fue un encargo del XI Festival Internacional de Música de Torroella de Montgrí y del CDMC al compositor catalán Carles Guinovart. La ruda sonoridad de su título sugiere un estadio primigenio (en palabras de su autor: expresión totémica de un antepasado que encarna nuestra esencia) al que se invoca de manera ritual mediante una rítmica vigorosa subyacente y el sonido distorsionado de los movimientos extremos. El movimiento central, despojada la guitarra de todo elemento distorsionante, huye de la inducción al trance mediante una miríada concentrada de resonancias y armonicidad.

La obra de Consuelo Díez Preludio nel Giardino forma parte, al igual que la obra anterior de Bernaola, del grupo de doce preludios encargados y estrenados por Gabriel Estarellas el 11 de mayo de 1995 en el Instituto Francés de Madrid en ocasión del IX Festival Internacional Andrés Segovia.

Second, del joven compositor José Pablo Polo, parte de la primacía de los factores de ordenación y tiempo sobre los materiales. La combinación de parámetros regidos por distinta casuística temporal genera, en el plano narrativo entretejido por la memoria, contradicciones permanentes donde nada termina por ser lo que parece. El título de la obra hace referencia a la doble significación de la palabra “segundo”: por una parte unidad temporal y por otra ordenación, imbricando así los dos factores esenciales de la obra. Igualmente, es un homenaje al libro Ciudad sin rostro de Juan Gómez Bárcena, dedicatario de la obra junto con Avelina Vidal.

José María Sánchez-Verdú, en su Cuaderno de Friedenau de 1998 dedicado a Avelina Vidal (quien la estrenó en Tokyo en 1999), realiza a través de un ostinato un viaje por todo el espectro de posibilidades tímbricas del instrumento, posibilidades y gestos que se trascolan por una superficie temporal estriada. El título hace referencia al barrio berlinés donde se estableció el compositor durante la composición de la obra.

Umbrales de sombra de Jesús Torres, es un encargo de Avelina Vidal. La referencia a lo lumínico en el catálogo de Torres es constante, como indica Juan Carlos Garvayo: su conciencia absoluta de la luz como elemento primordial asociado al sonido en un permanente juego de presencia, ausencia y de infinitos claroscuros intermedios. Eco de ello son obras como Aurora, Crepuscular o Itzal. En este caso, el territorio de penumbra es construido mediante la exploración de un gesto liminar en un marco de timbres armónicos. El título hace referencia al poemario homónimo de Emilio Prados.

Ketzeabot (Doce micropiezas para guitarra) de Marisa Manchado es la versión revisada de un encargo del un encago del CDMC para su publicación en la revista Quodlibet, donde apareció en el nº 37 bajo el título Doce pequeños estudios. Obra compuesta con una finalidad didáctica, cada una de sus partes focaliza un parámetro específico de la técnica instrumental. Ketzebaot es el nombre del hijo de la compositora, al que esperaba mientras componía la obra. Está dedicada a Avelina Vidal.

Algo, de Franco Donatoni, es un punto de referencia en el repertorio guitarrístico posterior a 1975. El autor plantea un sistema de distanciamiento de la obra mediante la aplicación de códigos sobre el material. En este caso utiliza un préstamo de un gesto de Django Reinhardt (un arpegio de siete notas) utilizado a modo de objet trouvé que será sometido y absorto por una red de capas y procesos proliferantes a lo largo de toda la obra, en un lenguaje seriado. El intertexto se expande más allá de lo literal en la adopción de características jazzísticas, como la “melodía truncada”, a lo largo de las dos partes que constituyen la pieza. Algo encierra todo el contenido que abastecerá la serie de obras Algo II, III y IV, todas ellas con la guitarra como eje. Su inclusión en el concierto de hoy pretende rendir homenaje a su autor en la ocasión del décimo aniversario de su muerte.

Información

Príncipe de Vergara, 146
28002, Madrid
Tels: 913 370 140 / 913 370 139
E-mail: auditorio.nacional@inaem.mcu.es
Web: http://www.auditorionacional.mcu.es

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