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	<title>SUL PONTICELLO &#187; 05 Zoom</title>
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	<description>Revista on-line de música y arte sonoro</description>
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		<title>Siguienteeee</title>
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		<pubDate>Tue, 17 Dec 2013 03:30:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Antonio Hernández Nieto</dc:creator>
				<category><![CDATA[05 Zoom]]></category>
		<category><![CDATA[Escenografía]]></category>
		<category><![CDATA[Espacios escénicos]]></category>
		<category><![CDATA[Ópera]]></category>

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		<description><![CDATA[[UNA TEMPORADA EN LA ÓPERA]
"L’elisir d’amore" de Donizetti que se puede ver en el Teatro Real con la dirección musical de Marc Piollet y Vicente Alberola y la escénica del trendy Damiano Michieletto ni entusiasma ni enerva al público o a la crítica pero llena butacas y hay quien dice que hasta hace tiene gracia.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>¿<img class="alignright size-full wp-image-9365" title="20131216_el-elisir-damore" src="http://www.sulponticello.com/wp-content/uploads/2013/12/20131216_el-elisir-damore.jpg" alt="" width="220" height="250" />Qué se le puede aportar al aficionado con una enésima versión de <em>L’elisir d’amore</em>? El público, el que paga, lo tiene claro. Quiere una orquesta de primera dirigida por un director de primera, voces de primera y una dirección de escena tradicional y, a ser posible, espectacular. ¿Y qué se encuentra en esta represen- tación que ofrece el Teatro Real? La orquesta, correcta. Las voces, ninguna de primera, pero tampoco están mal, excepto alguna soprano a la que no le alcanza la voz. Y la dirección de escena y dramaturgia, al uso de nuestros días. Una reescritura en términos de actualidad que, la verdad, no molesta pero sí cansa o distrae con todas las cosas que pasan en escena y que no permiten identificar, algunas veces, quién canta qué. Sin embargo, el público no protesta y sigue aplaudiendo, inevitablemente, en Una furtiva lágrima. Aria que el director de escena pone a cantar a Nemorino en el tejado de un chiringito de playa, algo que Celso Albelo, el tenor tinerfeño del primer reparto, no hace. No se sabe por qué. Así que el Real llena. La gente sale relativamente satisfecha. Y todos tan contentos, y a otra cosa, que llega la Navidad y ya tiene el público bastante con lo que tiene.</p>
<p>La crítica, aunque no suele pagar, tampoco ha sido complaciente con este montaje. Crónicas referidas habitualmente al día del estreno, aunque hay quien se ha visto los tres repartos que se suben a escena y establece sus comparaciones y sus rankings. La conclusión es que este espectáculo no era el que se merece una institución como el Teatro Real ni tampoco el Palau de les Arts valenciano donde se estrenó. Aunque no falta el crítico que destaca el que se haya hecho hincapié en el aspecto <em>giocoso</em> de la obra que, por fin, ha introducido el humor, la sonrisa y la risa en este teatro tan <em>exquisito</em> (bueno, en el <em>Don Pasquale</em> también hubo sus risas). Y, de hacer caso a las crónicas, es un montaje que se le impuso a Mortier por el consejo asesor que se le creó. Pues él no lo habría programado, habida cuenta de su animadversión a Donizetti, o eso se dice. Ni siquiera por el <em>trendy</em> Damiano Michieletto, director de escena de este <em>L’elisir d’amore</em>, que se encuentra en la cresta de la ola con trabajos en Salzburgo y La Scala de Milán. Al que hay que reconocerle que ha sido capaz de dar continuidad a un espectáculo como la ópera que habitualmente parece hecho de escenas, claro que esta composición musical le ayuda y se lo pone fácil.</p>
<p>Y, contando que este <em>elixir</em> se ha trasladado a una playa valenciana de hoy en día, popular, con cierto mal gusto y algo <em>bakala</em>, que el filtro de amor es un trasunto de drogas que poco pueden hacer ante el deseo y el dinero, y la vida una fiesta continua, una <em>mascletá</em> de apetitos carnales que la noche confunde, se puede acabar esta crónica sin temor de haberle escatimado nada al lector, excepto un poco de su tiempo, antes de pasar a otra cosa, por ejemplo, a la siguiente ópera.</p>
<p><strong>Referencias</strong></p>
<ul>
<li><a href="http://www.teatro-real.com/es/espectaculos/1772">Web de <em>L&#8217;elisir d&#8217;amore</em> del Teatro Real</a> (en español e inglés)</li>
<li><a href="http://www.youtube.com/watch?v=-aSTsO1WuRU" target="_blank">Vídeo promocional de <em>L&#8217;elisir d&#8217;amore</em></a> (en español e inglés con subtítulos)</li>
<li><a href="http://youtu.be/O_NeBzNktNY">Análisis de <em>L&#8217;elisir d&#8217;amore</em> por José Luis Téllez</a> (en español)</li>
<li><a href="http://www.beckmesser.com/las-criticas-a-elixir-damore-en-el-teatro-real/" target="_blank">Recopilación de críticas de <em>L&#8217;elisire d&#8217;amore</em> en la revista Beckmesser</a> (en español)</li>
<li><a href="http://youtu.be/yfK4qvSUQdc">Celso Albelo cantando <em>Una furtiva lágrima</em> en el palacio Euskaldune &#8211; Temporada 2012 ABAO-OLBE</a> (en italiano sin subtítulos)</li>
</ul>
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		<title>Lo mismo que jugar</title>
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		<pubDate>Mon, 09 Dec 2013 14:59:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Antonio Hernández Nieto</dc:creator>
				<category><![CDATA[05 Zoom]]></category>
		<category><![CDATA[Conciertos educativos]]></category>
		<category><![CDATA[Escenografía]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Ópera]]></category>
		<category><![CDATA[Títeres]]></category>

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		<description><![CDATA[[UNA TEMPORADA EN LA ÓPERA]
La compañía Titeres Ecétera ponen su inteligencia y sensibilidad para estrenar en el Teatro Real "El sastrecillo valiente" de Tibor Harsányi bajo la atenta dirección musical de Tim Anderson y la imaginativa dirección escénica de Enrique Lanz.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>H<img class="alignright size-full wp-image-9310" title="20131209_el-sastrecillo-valiente-teatro-real" src="http://www.sulponticello.com/wp-content/uploads/2013/12/20131209_el-sastrecillo-valiente-teatro-real.jpg" alt="" width="220" height="250" />ay que olvidarse. Olvidarse de que <em>El sastrecillo valiente</em> de Tibor Harsányi basado en el popular cuento de los hermanos Grimm forma parte del programa pedagógico del Teatro Real. Hay que olvidarse también de los horarios a los que en este caso se va a la ópera, poco habituales para su público. Y, por último, hay que olvidarse de ese objetivo a largo plazo que se ha propuesto este, como otros muchos teatros de ópera del mundo, de crear público futuro a base de meter niños, con sus padres o con sus maestros, en los cosos operísticos. Padres y profesores preocupados por cultivar a sus hijos y a sus alumnos en el hábito de la música y el teatro de calidad. En cierta medida luchando, como <em>davides</em> contra <em>goliats</em>, con la música de fondo y los contenidos de las películas, series y videojuegos para niños que maleducan y <em>divierten</em>, tal y como están hechos en la actualidad, su percepción estética y, lo que es más importante, su desarrollo intelectual, ético y moral. Por cierto, nada distinto de lo que otras películas, programas, series y videojuegos están haciendo con sus padres a los que estos se entregan con furor con la excusa de que qué van a hacer sino ver la tele después de un estresante día de trabajo, si lo tienen, o <em>doparse</em> con ella ante la cruda realidad del desempleo.</p>
<p>Por tanto, el olvido es necesario para no ponerse lírico y alabar el esfuerzo sin mirada crítica. Pues Títeres Etcétera, la compañía granadina responsable de este espectáculo, ya han demostrado con creces varias cosas. A saber, su buen oído musical y su conocimiento del medio teatral, tanto de pequeño como de gran formato. Cualidades que hace que cualquier teatro en España los quiera programar y más los teatros o festivales musicales, deseosos de que los niños se acerquen a ellos. Y en vez de <em>fast food</em>, ofrecerles platos gourmet o <em>food for though</em>, pues esas pequeñas cabecitas, y las grandes que las acompañan, también piensan. Así que no es de extrañar que Rita Consentino, la responsable del programa pedagógico del Teatro Real, embarcara al teatro en esta producción. Y que la compañía le propusiese esta obra de uno de los compositores ya olvidados, pero que los estudiosos siguen teniendo en consideración por el trabajo que realizó con los ritmos e intereses musicales de finales del XIX y primera mitad del XX. Tiempos en los que se desarrolló una gran parte del repertorio actual que se escucha en los teatros de ópera.</p>
<p>Empecemos, pues, con el cuento de este pequeño sastre que pasó de matar a siete moscas a luchar con un jabalí, dos gigantes y un unicornio que amenazaban el reino. Un cuento que nos cuentan dos actrices que hacen de sastras del teatro y una pequeña orquesta surgida del taller, en el que los operarios y aprendices saben tocar un instrumento. Incluso alguno es capaz de dirigir una orquesta con una aguja de hacer punto, encarnado por el director orquesta Tim Anderson. Y a partir de ahí, la desbordante imaginación de Etcétera, construye un sastrecillo, un rey, una reina, una princesa, un jabalí, dos gigantes (uno de los mejores hallazgos escénicos de la obra), un unicornio y todo un pueblo sobre la mesa en la que se cosen, se arreglan y se planchan los trajes que se usan en el teatro. Delante del público. Como si fuera sencillo, fácil, imaginar lo que nos están mostrando cómo lo están mostrando. De tal manera que, si no fuera porque alguna vez que otra la pequeña y estupenda orquesta (en la que suena bien hasta la percusión, punto flaco habitual de la formación titular de este teatro) opaca la voz microfonada de las actrices que cuentan el cuento, dos sastras interpretadas por Noche Diéguez y Yanisbel Victoria Martínez, el espectáculo musical, que no se olvide, sería técnicamente perfecto.</p>
<p>Tal vez se eche de menos una pizca más del corazón y del alma que Etcétera suele poner habitualmente en sus espectáculos y que seguramente irá adquiriendo a medida forme parte de su repertorio. Algo que no notan los pequeños espectadores que junto a sus padres han llegado pertrechados de ropa de abrigo esta fría mañana de estreno y salen con las pilas puestas, deseando seguir disfrutando con todo el <em>attrezzo</em> de otras producciones que el teatro ha sacado a la venta y expone en el <em>lobby</em>, los pasillos y las escaleras. Una vitalidad recibida por el personal de sala con sonrisas y caras llenas de contento de haber abierto las puertas y haber casi llenado la sala grande del teatro. Pues ven como los mayores van dando el testigo y los pequeños empiezan a tomarlo con normalidad. Igualando el ir a la ópera a jugar en el patio, a darle patadas a un balón o vestir princesas, jugar en la <em>tablet</em> y hasta, tan normal y cotidiano, como hacer los deberes, comer, dormir y soñar. Niños y niñas convertidos en pequeños sastrecillos y sastrecillas valientes que han descubierto, gracias a esta obra musical, que el ser pequeños no les hace menos fuertes, ya que la fuerza reside en la inteligencia y en la sensibilidad. Y esa es la fuerza de este montaje y de la pequeña gran compañía de Enrique Lanz que lo sube a escena.</p>
<p><strong>Referencias</strong></p>
<ul>
<li><a href="http://www.teatro-real.com/es/espectaculos/1815">Web de <em>El sastrecillo salient</em>e &#8211; Teatro Real</a> (en español e inglés)</li>
<li><a href="http://www.teatro-real.com/assets/uploads/files/documentos/5a2c819dcd215cd26362f5b24bab5998.pdf">Guía pedagógica para la obra <em>El sastrecillo valiente</em> del Teatro Real</a> (en español)</li>
<li><a href="http://www.rtve.es/alacarta/videos/telediario/se-estrena-nueva-adaptacion-sastrecillo-valiente-teatro-real/2195008/">Reportaje de TVE sobre <em>El sastrecillo valiente </em>en el Teatro Real </a>(en español)</li>
<li><a href="http://titeresetcetera.com">Web de la compañía Títeres Etcétera</a> (en español e inglés)</li>
<li><a href="http://youtu.be/ph4wMxm009Y"><em>El sastrecillo valiente</em> en YouTube (1ª parte)</a> (en holandés)</li>
<li><a href="http://www.youtube.com/watch?v=-0_s_2ozf1U"><em>El sastrecillo valiente</em> en YouTube (2ª parte)</a> (en holandés)</li>
</ul>
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		<title>Si esto es una ametralladora, no es una espada</title>
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		<pubDate>Fri, 15 Nov 2013 13:49:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Antonio Hernández Nieto</dc:creator>
				<category><![CDATA[05 Zoom]]></category>
		<category><![CDATA[Barroco]]></category>
		<category><![CDATA[Escenografía]]></category>
		<category><![CDATA[Ópera]]></category>

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		<description><![CDATA[[UNA TEMPORADA EN LA ÓPERA]
El director musical Teodor Currentzis y el de escena Peter Sellars, banalizan The Indian Queen, la semiópera inacabada de Henry Purcell que se puede ver y oir en el Teatro Real, en su intento de reescribirla para el presente, de hacerla “presentable”.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>V<img class="alignright size-full wp-image-9152" title="20131115_the-indian-queen" src="http://www.sulponticello.com/wp-content/uploads/2013/11/20131115_the-indian-queen.jpg" alt="" width="220" height="250" />iendo un espectáculo como <em>The Indian Queen</em> de Henry Purcell en el Teatro Real surgen muchas preguntas. ¿Por qué esta excelente música no inte- resa? ¿Por qué muchos espectadores presentan los ojos cerrados (dejaremos en la duda su estado de consciencia)? ¿Por qué los hay que no vuelven después del intermedio? ¿Por qué hay algunos que aplauden como si les fuera la vida en ello? ¿Por qué? ¿Por qué? Las respues- tas están en el escenario. Buenos can- tantes pero irregulares actores y no muy buenos bailarines bailando no muy buenas coreografías. El uso del método, la poética y la estética de Bill Viola para vestir y mover un coro en el escenario que casa con la pobre escenografía de Gronk como un Cristo con dos pistolas. Una escenografía que en vez de aclarar confunde. La arbitrariedad, más arbitraria, en la vestimenta. Y tal acumulación de pobreza, de pobreza imaginativa, que por mucho que diga Vela del Campo en El País, esta obra resulta una tomadura de pelo. Lo que explica esa falsa intelectualización que acompaña al programa. Falsa pues no es más que el uso de un lenguaje rebuscado para decir lo que son nada más que datos académicos (¡lo que tarda en explicar lo que es la corbata en el escenario!) que poco aportan a la comprensión de la obra (sólo hay que compararla con el video explicativo de Téllez para darse cuenta que tanta complejidad es innecesaria). Si a esto se le añade que el otras veces eficaz, y más que eficaz, director musical, Teodor Currentzis, impone a la orquesta un tiempo moroso, más allá de lo que pide la obra, el desaguisado está cocinado y servido.</p>
<p>A este espectáculo le falta cabeza, dirección, visión y entusiasmo por el material que se traen entre manos. Nadie pone en duda que la colonización fue una cosa de hombres que seguramente produjo muchas dudas en las mujeres. Tanto en las que llegaron con la intención de cristianizar como las que, perteneciendo a la clase superior de los indígenas, desposaron con el fuerte hombre blanco que mataba a su pueblo. ¿Realmente lo eran esos muertos de hambre que llegaban desde España en busca de fortuna? Eran otros tiempos. Tiempos en los que la espada imponía una forma de hablar y el cuerpo a cuerpo sucedía en la cama y en el campo de batalla. Algo que se debería haber tenido en cuenta a la hora de actualizar este artefacto musical, tanto en el texto como en la escena. Pues un clásico, por poco representado que sea, por muy recuperado que esté, es un clásico porque tiene una verdad para los seres humanos que lo disfrutan en cualquier época. Una verdad que cambia y se disfraza según la época pero que contiene algo rocoso que resiste y ha resistido al tiempo. Y que ofrece, a quien lo chupa, un sabor mineral y, a quien lo toca, una textura que tampoco es del gusto de todos.</p>
<p>No es de extrañar, que lo que se oye y se ve se convierta, para el que asiste despierto a la representación, en una ilustración banal. Desde la propia música, lo más cuidado del montaje, poniendo de manifiesto, una vez más, que el interés de Mortier es lo musical y entiende lo escénico como ilustrativo, por mucho que le pese a muchos. Incluida esta pretendida recreación contemporánea de la semiópera inglesa. Pues actualizar no es sustituir elementos antiguos por contemporáneos. Tampoco llenarla de referencias a la actualidad para acercarla al público, y menos aún a un público que desconfía de todo lo que le huele a o enseña la patita de contemporaneidad. No, el arte del pasado no se convierte en arte del presente porque los actores usen <em>boxers</em>, lleven trajes de camuflaje, empuñen metralletas y beban cerveza con los amigotes en Chiapas para relajarse entre <em>riot y riot</em>. Si a eso se le añaden que algunas voces, no muchas, tienen un fondo de musical americano, un deje, una resonancia, solo cabe calificar el espectáculo de despropósito. Aunque sea bienintencionado, pues en esta propuesta, ante la oscuridad y cierto aire de desprecio que siempre desprende la imagen de Currentzis, se encuentra el amable, cercano y cariñoso director de escena Peter Sellars. Pero, ya se sabe, de buenas intenciones está el cementerio de los espectáculos lleno. Y cualquier defensa de los mismos siempre resultó un ataque al arte.</p>
<p><strong>Referencias</strong></p>
<ul>
<li><a href="http://www.teatro-real.com/es/espectaculos/1771">Web oficial del Teatro Real de <em>The Indian Queen</em></a><em> (en español e inglés)</em></li>
<li><a href="http://youtu.be/DsjZmLwOeyE">Video promocional de <em>The Indian Queen</em></a><em> (en español e inglés subtitulado en español)</em></li>
<li><a href="http://www.youtube.com/watch?v=M7TUa9ntgtc&amp;feature=share&amp;list=UUUAIpH80mPMnB9ePa0rCOgA">Análisis de <em>The Indian Queen</em> por José Luis Téllez para el Teatro Real</a> (en español)</li>
<li><a href="http://www.beckmesser.com/las-criticas-a-the-indian-queen-en-el-teatro-real/">Críticas de <em>The Indian Queen</em> recogidas en la revista Beckmesser</a> (en español)</li>
<li><a href="http://youtu.be/6YHWwNpfSEc">Teaser de la Ópera de Perm para <em>The Indian Queen</em></a><em> (en ruso)</em></li>
<li><a href="http://youtu.be/qYWxWKE3JPs">Encuentro con Peter Sellars sobre <em>The Indian Queen</em> en la Ópera de Perm</a> (en inglés con traducción simultánea en ruso)</li>
<li><a href="http://www.youtube.com/watch?v=OiUeDgvV_qs&amp;feature=share&amp;list=PL00B0465313EB6917">Lista de reproducción de <em>The Indian Queen</em> en YouTube</a></li>
</ul>
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		<title>El oro de Wolfgang Rihm</title>
		<link>http://2epoca.sulponticello.com/el-oro-de-wolfgang-rihm/</link>
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		<pubDate>Mon, 14 Oct 2013 08:38:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Antonio Hernández Nieto</dc:creator>
				<category><![CDATA[05 Zoom]]></category>
		<category><![CDATA[Contemporánea]]></category>
		<category><![CDATA[Escenografía]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Ópera]]></category>

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		<description><![CDATA[[UNA TEMPORADA EN LA ÓPERA]
La ópera "La Conquista de México" de Wolfgang Rihm llega al Teatro Real de la mano del director musical Alejo Pérez y del director de escena Pierre Audi para con su música mostrar que acabar con la diversidad, incluida la operística, empobrece nuestra libertad y entristece a los individuos dejándolos abandonados y solos a su suerte.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>D<img class="alignright size-full wp-image-8934" title="20131014_el-oro-de-wolfgang-rihm" src="http://www.sulponticello.com/wp-content/uploads/2013/10/20131014_el-oro-de-wolfgang-rihm.jpg" alt="20131014_el-oro-de-wolfgang-rihm" width="220" height="250" />e nuevo, el espectador madrileño de ópera y de música queda descolocado. Esta vez el Teatro Real le ha propuesto ver y oír una ópera de Wolfgang Rihm que anunciada como contemporánea tenía la particularidad, hasta hace bien poco, de mantener su título en alemán, <em>Die Eroberung von Mexico</em> en el programa que distribuía dicho teatro. Idioma del compositor que también es el dramaturgo de esta obra a partir de textos de Artaud, Octavio Paz y cantos indígenas mexicanos. Título impronunciable para la mayoría del público local, pese a que el alemán sea, gracias a la crisis, uno de los idiomas más estudiados en el país con la esperanza de encontrar un empleo en esa Alemania que no parece afectada por la recesión económica que vive casi todo el resto de Europa. Un nuevo dorado para aquellos que quieren huir de la miseria, y de ese mundo de compasiones y limosnas que se les está imponiendo, en busca de un lugar en el que se tengan derechos, al menos unos derechos que puedan ejercer con un sueldo, con <em>el oro del Rin</em>.</p>
<p>Esta vez, el descoloque no ha producido el escándalo habitual. Seguramente, calmadas como están las masas operísticas españolas sabiendo que este será el último año de Mortier como director artístico del teatro y que ya hay otro para enderezar, dentro de lo posible y del gusto masivo, la herencia que ha dejado. Herencia, sí, puesto que las temporadas operísticas hay que realizarlas con varios años de antelación por los compromisos alrededor del mundo que tienen directores musicales, directores escénicos y, sobre todo, cantantes.</p>
<p>El caso es que el aplauso del día del estreno fue más bien tibio, aunque insistente y apasionado por unos cuantos espectadores. Los suficientes para hacer sentir al equipo artístico satisfacción por el trabajo hecho. Lo que contrastaba con el día del ensayo general con público. Día en el que el teatro estalló en bravos y aplausos sinceros desde el momento en que acabó la representación, aunque ni la voz ni la actuación del barítono Holger Falk, que hace de Cortez en el segundo reparto, acompañaran pero que tiene la presencia que le falta a Georg Nigl (aunque este brilla por la voz y sus capacidades interpretativas). Día de ensayo en el que se encontraba Xavier Güell, el director del festival español de ópera contemporánea, Operadhoy. Y de nuevo, en el día del estreno, se oía a la salida la eterna, e inútil, discusión ¿es o no es una ópera?</p>
<p>Sin embargo, cualquiera que entre en el teatro, se siente en su butaca y se olvide de todo este ruido, se encuentra ante una obra que destaca por lo musical. Por la tradición con la que está hecha y por la contemporaneidad que incorpora. No hay pocos momentos, tal como se muestran en escena y se escuchan en el teatro, en los que se pudiese olvidar el apellido de contemporánea que se le pone a esta ópera. Por ejemplo, los aparentes dúos entre Cortés y Moctezuma o sus también aparentes arias. Es cierto, que esta obra no es ajena a esa investigación técnica sobre el sonido y su percepción que vienen desarrollando muchos músicos y otros indagadores del entorno sonoro desde hace bastantes años y que sigue hoy en día. Músicos que, como siempre ha ocurrido, no son ajenos a una reflexión alimentada por las <em>noticias</em> que de su mundo dan otros artistas, pensadores y, ahora, ingenieros y científicos (es falsa la tradición española de separar entre ciencias y letras). Pues esa y no otra es la contemporaneidad de Wolfgang Rihm o, al menos, la que muestra esta obra. De tal manera que uno escucha esta <em>Conquista de México</em> y se encuentra presente en lo musical pero ausente de un texto y de una palabra, cuya conexión dramática con el espectador se produce en un plano poético. Un plano en el que lo dicho literalmente produce una extrañeza, un enigma, para la consciencia y una relación, una verdad, tal vez, para <em>la inconsciencia</em>. Donde el reprimido y el que reprime coinciden en la misma persona, en el espectador que sentado en el teatro se escucha y se ve hoy. No en otro tiempo o con otros gestos, que se dieron antes, y que mantiene al haber sido educado en ellos para explicarse el mundo. Explicaciones y gestos que han sido ya modificados por nuevas incorporaciones de lo que la humanidad ha aprendido, ha comprendido y ha sido capaz de hacer, para bien o para mal. Una verdad incómoda, pues nos hace responsables únicos de lo que somos y de lo que hacemos, y que, como siempre ha hecho la ópera, esta obra es capaz de mostrarla con una belleza dramática.</p>
<p>Los momentos comentados en el párrafo anterior son perfectamente entendidos por el director  musical, Alejo Pérez, que conduce la orquesta desperdigada por el teatro y saca lo mejor de la percusión de la orquesta que normalmente defrauda y que en este caso pone notas de calidad al espectáculo. A la que las voces grabadas del coro impone un tiempo y un tempo que cumplir.</p>
<p>Más controvertidas son la dirección de escena de Pierre Audi y la escenografía de Alexander Polzin. A veces deudoras de un cierto toque performativo o de happening del <em>flower power</em> de los sesenta y setenta del siglo pasado. O por el uso acrítico de los típicos recursos que se relacionan con lo contemporáneo y que a veces sirven para parodiarlo. Como son la utilización de luces de colores psicodélicas y del teatro noh (esa bailarina japonesa que representa a Malinche). Algo que sucede al principio, augurando lo peor, pero que en el desarrollo del montaje van matizando, combatiendo, y venciendo todas las resistencias de este tipo de montaje para construir la historia sin anécdota que sirve Rihm. Donde la luz, el color y la espectacularidad de lo clásico hacen eco en lo que se ve en escena, como ese traje dorado de Moctezuma. O ese telúrico anochecer en el que Moctezuma tiene una revelación o intuición de lo que va a suceder, de la pérdida, de su perdida frente a un mundo que a la vez le fascina.</p>
<p>Sin embargo, no está <em>La Conquista de México</em> tan anclada en el hecho histórico al que hace referencia. No, no es inocente que Moctezuma sea en la partitura una soprano aguda y Cortés un barítono. No, no es inocente que todos los indígenas de México sean mujeres y todos los soldados y buscavidas que acompañan a Cortés sean hombres. Ese hecho musical y artístico ponen en escena la guerra de sexos en la que nos encontramos inmersos ahora, aquí, desde hace varios años. Una batalla absurda donde las haya en la que todos tenemos mucho que perder. Pues siempre que hay batallas, hay guerras, y en la cultura humana, en la civilización de los hombres, la única forma de vencer esta y cualquier otra guerra es “produciendo un terrible feminicidio” o  creando “una hembra terrible”, dos de los versos que cantan los protagonistas. Cuando “Masculino. Femenino. Neutro.” da igual. Ya que, como seres con capacidad de amar, los humanos necesitan al otro, al diferente, al que le hace diverso y distinto. Al que le hace atractivo. Pues ganar la guerra, deja al ser humano abandonado y solo. Una tragedia de la que los individuos, los ciudadanos, nos debemos liberar, aceptando la diversidad. También, la diversidad musical si no queremos hacer verdad que <em>solo las flores y los cantos permanecen</em> como canta el coro en esta ópera. Demos la bienvenida a una obra que ha tardado tanto en llegar a la cartelera española después de su duradero éxito en Alemania. Agotemos las entradas. Pues la diversidad nos hará libres. Libertad para encontrar el oro de Rihm, y de otros muchos compositores que no se creyeron eso de que la ópera ha muerto, y la mantienen viva y coleando.</p>
<p><strong>Enlaces relacionados</strong></p>
<ul>
<li><a href="http://www.teatro-real.com/es/la-temporada/opera/la-conquista-de-mexico">Web de <em>La Conquista de México</em> &#8211; Teatro Real</a> (en español)</li>
<li><a href="http://www.youtube.com/watch?v=IbZIZE3FlgQ&amp;list=UUUAIpH80mPMnB9ePa0rCOgA">Vídeo promocional de <em>La Conquista de México</em></a> (en inglés subtitulado en español)</li>
<li><a href="http://www.youtube.com/watch?v=HbfTUgSkm4w&amp;feature=c4-overview&amp;list=UUUAIpH80mPMnB9ePa0rCOgA">Análisis de <em>La conquista de México</em> de W. Rhim por José Luis Téllez</a> (en español)</li>
<li><a href="http://www.allmusic.com/album/release/wolfgang-rihm-die-eroberung-von-mexico-mr0002724619">Wolfgang Rhim: <em>Die Eroberung von Mexico</em> en versión de Ingo Metzmacher</a> (disco)</li>
</ul>
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		<title>Un lugar en el que vivir</title>
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		<pubDate>Fri, 11 Oct 2013 18:42:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Antonio Hernández Nieto</dc:creator>
				<category><![CDATA[05 Zoom]]></category>
		<category><![CDATA[Teatro]]></category>
		<category><![CDATA[Violoncello]]></category>

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		<description><![CDATA[Artículo a propósito de Duet for one, la obra teatral de Tom Kempiski basada en la relación de la chelista Jacqueline du Prè con su psiquiatra, que Teatro Guindalera monta para celebrar que la sala cumple diez años de existencia, con María Pastor y Juan Pastor.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>N<img class="alignright size-full wp-image-8912" title="20131011_duet-for-one-guindalera" src="http://www.sulponticello.com/wp-content/uploads/2013/10/20131011_duet-for-one-guindalera.jpg" alt="20131011_duet-for-one-guindalera" width="220" height="250" />o llegan a las carteleras españolas historias de músi- cos, ya sean compositores o interpretes, sobre todo si estos son o se dedican a la música clásica. No importa que en el extranjero se nos identifique, entre otras cosas, cantando y bailando flamenco y tocando guitarras, por nuestra supuesta afición a la música. Tópicos. Ya solo por eso el estreno en el Teatro Guindalera de Madrid de <em>Duet for one</em>, el texto de Tom Kempiski que esconde la historia de la famosa chelista Jacqueline du Pré bajo la de la violinista de ficción Stephanie Abraham, supone una interesante propuesta para profesionales de y aficionados a la música, sobre todo si lo son de y a la música clásica.</p>
<p>Aunque la historia que se cuenta es capaz de transcender esa anécdota, pues siempre es anecdótico lo que somos o dejamos de ser como individuos. Como Jacqueline du Pré o, su sosias en esta obra, Stephanie Abraham. Como el doctor Feldman, su psiquiatra. Como María Pastor, la actriz que la interpreta y ¡de qué manera! Como Juan Pastor, que no solo encarna al psiquiatra sino que dirige la obra y ha traducido el texto convirtiéndolo en palabras que quedan en la memoria. Palabras que tocan las cuerdas de un chelo físico que es nuestro cuerpo y nos hace dar nuestro mejor sonido como espectadores. Un silencio contenido durante la representación que se convierte en sonoro e intenso aplauso cuando acaba la función. Pues todos somos Jacqueline du Pré/Stephanie Abraham cuando a medida que pasa el tiempo vamos perdiendo lo que somos y lo que fuimos por el camino. Pues todos somos su psiquiatra. Seres enamorados de las notas que salían de su chelo. Notas que, para un aficionado o para un profesional, en ese mundo de mitificación en el que vivimos, solo podrían salir de una mente brillantemente musical. Y no, no es así, la protagonista, ese personaje de ficción, lo que verdaderamente es en esta obra, es un ser humano y, por tanto, cuerpo antes que nada. Un cuerpo que le falla.</p>
<p>Porque Tom Kempiski y Juan Pastor proponen la música como algo físico. Como si fuera un olor. Un sabor. Una caricia. Un beso. El calor y el movimiento de un cuerpo sobre otro cuerpo tendidos. Rabia. Ira. Un bajón. Un subidón. Una molestia. Una irritación. Una risa. Un lugar para vivir hoy y ahora. Un lugar para la vida. Y no, no se puede, acabar con la vida, la vida está para vivirla, para tocarla, para cantarla, para contarla, para oírla, para no perdérsela (y menos para perdérsela en los paraísos artificiales de las drogas legales o ilegales). Todo eso se escuchaba y se escucha, según el texto y la puesta en escena, en las interpretaciones musicales de Jacqueline du Prè. Una chelista hecha de carne y hueso (<em>flesh and blood</em>), como sus interpretaciones. Igual que la obra que estrena el Teatro Guindalera de Madrid. Igual que los espectadores que agotarán las entradas de este pequeño teatro cada tarde. Todos ellos, seres de carne y hueso que entenderán porque la música es un lugar para vivir, para la vida.</p>
<p><strong>Referencias</strong></p>
<ul>
<li><a href="http://www.teatroguindalera.com/duet-for-one/">Web de <em>Duet for one</em> de Teatro Guindalera</a> (en español)</li>
<li><a href="http://www.jacquelinedupre.net/">Web oficial de Jacqueline du Prè</a> (en inglés)</li>
<li><a href="http://www.youtube.com/watch?v=RMKe2-vUQ1s&amp;list=PLT3n0gmKhBns8g3C_2pm-Qoi0sy1GVPnU&amp;index=1">Playlist de la película <em>Duet fo one</em> dirigida por Andrei Konchalovsky</a> (en inglés)</li>
<li><a href="http://www.almeida.co.uk/Downloads/development/resources/Duet_for_One_Resources.pdf">Dossier de <em>Duet for one</em> publicado por el Almeida Theater de Londres</a> (en inglés)</li>
</ul>
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		<title>La inútil precaución</title>
		<link>http://2epoca.sulponticello.com/la-inutil-precaucion/</link>
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		<pubDate>Mon, 30 Sep 2013 17:47:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Antonio Hernández Nieto</dc:creator>
				<category><![CDATA[05 Zoom]]></category>
		<category><![CDATA[Clasicismo]]></category>
		<category><![CDATA[Espacios escénicos]]></category>
		<category><![CDATA[Ópera]]></category>
		<category><![CDATA[Política cultural]]></category>

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		<description><![CDATA[[UNA TEMPORADA EN LA ÓPERA]
"Il barbiere di Siviglia" de Rossini que se ha podido ver en el Teatro Real dirigido por Emilio Sagi en lo escénico y Tomas Hanus en lo musical es superficial, mera ilustración, y eso entusiasma a las masas que aplauden casi cada escena y cada número.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>D<img class="alignright size-full wp-image-8838" title="20130930_barbieri-siviglia-teatro-real" src="http://www.sulponticello.com/wp-content/uploads/2013/09/20130930_barbieri-siviglia-teatro-real.jpg" alt="20130930_barbieri-siviglia-teatro-real" width="220" height="250" />e poco le ha servido a Mortier tender la mano a las familias que dominan la ópera en España, que ahora gobier- nan <em>manu-militari</em> gracias a sus mayorías absolutas, y programar este <em>Il Barbieri di Siviglia</em> de Rossini en versión escénica del siempre agradable, eficiente y poco disruptor Emilio Sagi (la puesta ya probada con éxito en 2005), con la dirección musical de Tomas Hanus y voces de calidad, aunque no estrellas. No entendió que cuando se habla mucho de algo en España, en este caso de transparencia, es porque el español no la ejerce ni tiene intención de hacerlo. Antes que hablar con El País de sus problemas de gestión y sucesión, mejor le hubiera ido construyendo alianzas en la sombra, evitando el correo electrónico, no fuera a ser que luego salieran en algún medio y dieran lugar a chascarrillos como los del <em>duque empalmado</em>. En España los principios de acuerdo en los espacios públicos se refrendan, se mantienen o se cambian (esto último es lo que ocurre la mayoría de las veces debido a intereses muy concretos y muy particulares) en los espacios privados de los caros restaurantes, las cafeterías de toda la vida o los locales de copas nocturnas, incluso, en casas particulares a las que uno debe sentarse a la mesa.</p>
<p>Joan Matabosch, que viene de Cataluña, lo sabe. Él lo ha vivido y ha crecido como profesional en el Liceo barcelonés, donde este gen español pesa y, por tanto, pasa lo mismo. Así que ya se ha apresurado a difundir la buena nueva de que de aquí a una temporadas, a lo mejor dos, aumentará el repertorio y se traerá voces. Y que también buscará un director musical para el coso madrileño, del que en todo el proceso ya ha sonado un nombre en boca del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, Pedro Halffter. Y así, de nuevo, se frustra que pase, aunque solo sea por la ópera, “la revolución francesa” que ya modernizó hace varios siglos algunos los países que tanto se admiran en España.</p>
<p>Este ha sido el segundo intento. El primero fue Lissner que ni se le dejó empezar, y que ahora, y ya lleva tiempo, es el director de la Scala de Milán. En aquel momento se argumentó que no era español, tampoco le sirvió para quedarse el programar a Falla para la inauguración del teatro. Esta vez el argumento para buscar el sustituto de Mortier ha sido que sea español, bueno, mientras el secesionismo catalán no lo convierta en extranjero, esto se cumple. Lo peor de todo este asunto es la sospecha con la que llegan todos estos profesionales. La idea de que sin coartada y patrocinio políticos no estarían ahí. Flaco favor a la profesionalización del sector de la cultura, aunque los que vengan hayan demostrado ser profesionales y conocedores de la materia con la que trabajan. Pues siempre se olvida que hay profesionales de la cultura a derechas, izquierdas y centros del espectro político y en cualquier parte del mundo, no solo en España.</p>
<p>Poniendo las cosas en su sitio, la verdad es que lo anterior interesa poco o nada al público que ha llenado el teatro para escuchar a este barbero. Lo ha pasado bien. Ha reído con el embrollo. Ha disfrutado del color blanco del decorado y de los coloridos trajes de los cantantes. Ha visto como las masas ocupaban el escenario cuando era necesario. Ha aplaudido el <em>canto fioriro</em> de cada aria, dueto y <em>ensemble</em>. Solo le ha faltado tararear y se ha quedado con ganas (una pena que no lo haya hecho). La orquesta ha sonado bien, aunque han vuelto a dar la nota los metales. Y el director de escena ha sabido resolver el embrollo, es raro que Sagi no acierte, pues pocas veces resbala. Y no solo el público ha disfrutado. El elenco también parecía pasarlo bien en el escenario (al menos el segundo reparto, al que pertenece esta crónica).</p>
<p>Nada que objetar a lo anterior pero sí que comentar. Pues todo lo que se ve y se oye es pueril y fácil. Supone simple y puro entretenimiento, del mismo que se pueden consumir en la Gran Vía madrileña, apto para niños. Pues se ha desactivado a Rossini, al que tanto admira el premio Nobel Dario Fo, para dejarlo en un espectáculo rossiniano. Ya que, parafraseando a Gabriel Menéndez en su libro <em>Historia de la ópera</em> (Akal, 2013) la hilaridad que le produce al público lo que sucede en el escenario debería producir turbulencias de consecuencias catastróficas en aquellos que detentan el principio de autoridad. Esto no ocurre. Todos, autoridades y <em>autorizados</em>, salen alegres y contentos, y salen pronto para llegar a la cama a una hora respetable y dormir. Esperemos que se trate de una sociedad que tenga sueños razonables y que no creen los monstruos que Goya, español por los cuatro costados, fue capaz de ver e imaginar en sus pinturas negras.</p>
<p><strong>Referencias</strong></p>
<ul>
<li><a href="http://www.teatro-real.com/es/eventos/il-barbiere-di-siviglia" target="_blank">Página del Teatro Real del <em>Il barbiere di Siviglia</em></a> (en español)</li>
<li><a href="http://www.youtube.com/watch?v=AbWbGqNlgQM&amp;feature=share&amp;list=UUUAIpH80mPMnB9ePa0rCOgA" target="_blank">Conferencia de José Luis Téllez sobre <em>Il barbiere di Siviglia</em></a> (en español)</li>
<li><a href="http://www.youtube.com/watch?v=4xOODfl8maM&amp;list=PL7A3F70DBBDE66E06&amp;index=1" target="_blank">Playlist de <em>Il barbiere di Siviglia</em> del Teatro Real con el elenco de 2005</a> (en español)</li>
</ul>
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		<title>Boleros sonando en un viejo tocadiscos</title>
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		<pubDate>Sat, 03 Aug 2013 18:50:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Antonio Hernández Nieto</dc:creator>
				<category><![CDATA[05 Zoom]]></category>
		<category><![CDATA[Contemporánea]]></category>
		<category><![CDATA[Escenografía]]></category>
		<category><![CDATA[Estética]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Música y política]]></category>
		<category><![CDATA[Ópera]]></category>

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		<description><![CDATA[[UNA TEMPORADA EN LA ÓPERA]
"Il Postino" de Catán, la obra elegida por el Teatro Real para cerrar la temporada de este año, es un espectáculo veraniego cuyo apoyo institucional, profesional y popular plantea varias preguntas sin muchas respuestas sobre la relación entre la música contemporánea y los públicos actuales.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>D<a href="http://www.sulponticello.com/wp-content/uploads/2013/08/20130803_il-postino-teatro-real.jpg"><img class="alignright size-full wp-image-8459" title="20130803_il-postino-teatro-real" src="http://www.sulponticello.com/wp-content/uploads/2013/08/20130803_il-postino-teatro-real.jpg" alt="20130803_il-postino-teatro-real" width="220" height="250" /></a>ice Mortier en Caimán Cuadernos de Cine de julio-agosto 2013 (nº 18) cuando le preguntan por <em>Il postino</em> de Daniel Catán “<em>Ay, es que no me entusias- ma. Fue una cosa que me impuso Plácido Domingo.</em>” Y sigue más adelante, respondiendo ante la insistencia del periodista con el asunto “[…] <em>en el arte es importante mantener algunos principios y no ser populista.</em>” Son declaraciones que al contrario que otras suyas no han generado polémica. Reciente está toda- vía la marea a la que dieron lugar sus comentarios sobre López Cobos, el anterior director titular de la Orquesta del Teatro Real, y las adhesiones inquebrantables que recibió éste frente al actual director artístico del teatro.</p>
<p>Lo cierto es que viendo y escuchando <em>Il postino</em> se nota, se siente, que tiene ese carácter popular que caracteriza a los productos llegados de Los Ángeles, y más de Hollywood, verdadera máquina de hacer <em>blockbusters</em>. Ese género que para bien o para mal ha arrebatado a la ópera el carácter popular que tuvo en su momento, como ya intuyó Puccini que haría. Y al igual que la mayoría del cine que llega de allí, aunque sea con la coartada de alternativo o con el sello de <em>qualité</em> que pueda dar un Oscar o un premio en Sundance o de la crítica de Nueva York, lo cierto es que esta obra está hecha con la clara intención de ser popular y de dar a los cantantes libertad para cantar, incluido el hacer filigranas y gorgoritos con la voz si se presenta la ocasión. Nada de cantar reptando, boca abajo, etc. Lo máximo que se atreve el director de escena es poner al cartero, el tenor Leonardo Capalbo, en calzoncillos y a desnudar el busto y de espaldas a Matilde Neruda, la soprano Cristina Gallardo-Dômas, ante su marido Pablo Neruda, interpretado por el tenor Vicente Ombuena. Un ejercicio de sentimentalidad plana, que no tiene porque no ser verdadera ni dejar de ser cierta. Un ideal romántico que muchos y muchas persiguen, y se empeñan en vivir. Estamos, pues, ante un producto <em>light</em>, del estilo de una mayonesa o un queso ligeros, que por mucha grasa que se les quite siguen conteniendo el suficiente colesterol como para atorar las arterias varias veces. Y todos tan contentos, creyendo que <em>están a dieta</em>.</p>
<p>Se podrá discutir la necesidad de satisfacer a la nueva, emergente y pudiente clase social estadounidense de la cultura hispana y en español, que amenaza con convertirse en el segundo grupo étnico de Estados Unidos. También se puede discutir el hecho de que la lengua española, la palabra, es tan solo la expresión y el producto de una cultura que no es la anglosajona, y a esta cultura hay que darle sus óperas. Lo único cierto es que esta es una ópera hecha para las masas sin ningún pudor, que carga las tintas en una tradición romántica poco específica de una cultura concreta y más deudora de un <em>melting pot</em> global. Con sus mínimos comunes denominadores que hacen que no haya dudas en decir que esto es y no deja de ser nada más que una ópera y punto, si es que a estas alturas hay alguien que sepa lo que es esto. Cuya originalidad es tener un libreto en español y como figura de referencia a un poeta chileno y universal. Que para gusto y disgusto, hace sus guiños a la contemporaneidad incluyendo en escena música grabada que se hace sonar en un viejo tocadiscos. De nuevo lo <em>light</em>, evitando llevar el recurso a sus últimas consecuencias. Evitando lo bueno, tanto en lo musical como en lo literario, para abrazar el buenísmo. Evitando el sentimiento para abrazar el sentimentalismo, su fingimiento. A los que una orquesta que suena bien y agradable, unos cantantes que también lo hacen bien, si no se les exige grandes dotes actorales, una escenografía resultona y una eficaz dirección de escena les dota de credibilidad ante un público y una crítica que no sabe qué hacer con lo que les ofrecen. Pues por un lado están deseando aplaudirlo, lo han pasado bien, pero por otro se dan cuenta, pues no son tontos, de que esto ya no puede ser hecho hoy. De tal forma que todo se queda en un análisis técnico de la calidad de las voces y no de lo que esa calidad ofrece a lo que se cuenta y se canta. A lo que le acompaña una apurada reseña del desempeño de la orquesta y muchas páginas y mucho interés por la buena mala salud de Plácido Domingo que le permite salir con bien de los últimos achaques sufridos y seguir subiéndose a los escenarios e imponer programaciones.</p>
<p>El resultado es un lleno importante del teatro, una vez vencida la resistencia y el escepticismo que le precedieron y que produjeron una compra dubitativa de entradas. El resultado es una agradable velada sin sobresaltos para una tarde-noche de verano. Una coartada cultural. Y hasta política, si lo siguiera siendo el típico conflicto entre derecha e izquierda, entre fascismo y comunismo (¿pero no habíamos quedado que fueron lo mismo?). Hay amor, o lo que se piensa que es amor. Y hay amistad, o lo que se piensa que es amistad, entre clases. Convirtiéndose, probablemente sin quererlo, en una ratificación del <em>statu quo</em>. La confirmación de una idea y de la globalizada visión anglosajona del mundo. Escrita y cantada en español. Que nombra referentes culturales hispanos sin mostrarlos (¿qué se sabe de Neruda después de ver esta ópera? ¿Y de Allende? ¿Y de Chile? ¿Y del exilio que por razones económicas y, en definitiva, ideológicas sufren tantos latinoamericanos?). Convirtiéndose en aquello que el proyecto artístico de Catán quería evitar: hacer óperas dobladas al español. Pues no dejan de ser óperas que suenan en otro idioma, pertenecientes a <em>otra</em> cultura. A una cultura a la que miles de personas se aferran porque lo que ven, o lo que intuyen, fuera de ese constructo cultural es lo desconocido, para lo que todavía no tienen palabras. Un abismo que les provoca un sentimiento de miedo, de terror. Mejor quedarse donde uno se encuentra y felicitarse por ello. A salvo, seguro. Una conclusión que deja en el aire dos preguntas: ¿se puede señalar a este público por quedarse en el refugio?, y ¿el arte no es riesgo, aunque sea un riesgo controlado? Una respuesta afirmativa a la última ¿no debería significar que los que aman el arte, aman también el riesgo artístico? Preguntas que sobrevuelan sobre la reciente historia de la música que recuerda lo feliz que fue Schönberg jugando al tenis en Los Ángeles donde llegó huyendo del horror con nombre conocido: el nazismo.</p>
<p><strong>Referencias</strong></p>
<ul>
<li><a href="http://www.teatro-real.com/es/eventos/il-postino" target="_blank">Página del Teatro Real para <em>Il Postino</em></a> (en español)</li>
<li><a href="http://www.youtube.com/watch?v=ghDorpJM6ZA&amp;feature=share&amp;list=UUUAIpH80mPMnB9ePa0rCOgA" target="_blank">Conferencia de José Luis Téllez sobre <em>Il Postino</em></a> (en español)</li>
<li><a href="http://www.youtube.com/watch?v=pnXeeEG3GSY" target="_blank">Clip promocional de la ópera de Los Ángeles para <em>Il Postino</em></a> (en español)</li>
<li><a href="http://www.youtube.com/watch?v=3dDfiJ9AR8g" target="_blank"><em>Il Postino</em> de Catán &#8211; grabación realizada en el Théâtre du Châtelet</a> (en español)</li>
<li><a href="http://www.youtube.com/watch?v=o8yNmfgcasQ&amp;list=PL098382F41634A7C4" target="_blank">Playlist de YouTube sobre <em>Il Postino</em> del Théâtre du Châtelet</a> (en español y francés)</li>
<li><a href="http://www.youtube.com/watch?v=CkaEIeSg75o" target="_blank"><em>Comprendo</em> &#8211; Duetto Cristina Gallardo-Domâs y Plácido Domingo</a> (en español con subtítulos en inglés)</li>
<li><a href="http://www.youtube.com/watch?v=0z_W8nF8P7M" target="_blank"><em>Florencia en el Amazonas</em> de Catán &#8211; Acto I, escena 1</a> (en español)</li>
</ul>
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		<item>
		<title>Hop, hop, hop</title>
		<link>http://2epoca.sulponticello.com/hop-hop-hop/</link>
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		<pubDate>Tue, 18 Jun 2013 22:31:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Antonio Hernández Nieto</dc:creator>
				<category><![CDATA[05 Zoom]]></category>
		<category><![CDATA[Contemporánea]]></category>
		<category><![CDATA[Escenografía]]></category>
		<category><![CDATA[Espacios escénicos]]></category>
		<category><![CDATA[Ópera]]></category>

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		<description><![CDATA[[UNA TEMPORADA EN LA ÓPERA]
La dirección musical de Sylvain Cambreling acompañada por una dirección de escena realista de Christoph Marthaler, permite al público del Teatro Real oír el "Wozzeck" de Alban Berg como si fuera la primera vez que se representase en este teatro.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>P<img class="alignright size-full wp-image-8245" title="20130618_wozzeck-teatro-real" src="http://www.sulponticello.com/wp-content/uploads/2013/06/20130618_wozzeck-teatro-real.jpg" alt="20130618_wozzeck-teatro-real" width="220" height="250" />or mucho que se diga esta obra no se ha visto ni oído suficientemente, ni en Madrid ni en Sebastopol. Así lo com- probarán todos aquellos que se acer- quen al Teatro Real donde el director musical Sylvain Cambreling hace sonar la partitura como si se la escuchase por primera vez. Descubriéndole al espec- tador sonoridades que tal vez ya había olvidado que existían en la música del siglo XX. Hay que recordar que estamos hablando de una ópera con una partitura del siglo XX y una historia del XIX. Es un gusto sentarse y escucharla de principio a fin, sin descanso. Ya sea interpretada por la orquesta en el foso, por los músicos en escena o por esa banda militar que se oye fuera del escenario. Esa marcha militar, que algunos echarán en falta en una versión escénica más realista, pero que con este recurso escénico, colocándola <em>fuera del campo</em> y <em>en la distancia</em>, obliga al espectador a agudizar el oído, a estar atento, a lo que la música dice y tiene que decir. La música no son variaciones de presión que hacen vibrar tímpanos, la buena música hace vibrar conciencias y los cuerpos donde estas se alojan. Y a fe que esta que se acaba de estrenar en el Teatro Real lo consigue, sin dudarlo, en lo musical y fracasa, sin escándalos, en lo escénico.</p>
<p>Primera idea, este <em>Wozzeck </em>pone de manifiesto que es falso que la ópera haya muerto y que esta obra fuera una de las que cavaba su tumba y completaba la lápida. Siempre que se ejecute como se hace en esta ocasión no habrá espectador que no quiera escuchar cosas nuevas. Hay y sigue habiendo mucho campo para el desarrollo de un género más allá del repertorio, ese constructo social que muere con la sociedad que lo crea, en la que se tiende a encorsetarlo. Ese sonido que evoca, por un lado, la tradición y, por otro, la modernidad, y que abrió, en su tiempo, nuevas posibilidades expresivas. Por eso, no es de extrañar que un aforo que habitualmente abuchea las obras contemporáneas, o las acepta como un mal menor o como ese puntito de modernidad que tiene que tener, esta vez esté aplaudiendo a los cantantes en general y al director musical en particular.</p>
<p>Lástima que no le acompañe lo escénico. Tal vez por una falta de valentía por parte de Marthaler, el director de escena, la valentía que sí muestra en otros montajes también musicales pero no operísticos. Aunque su idea y la de su dramaturgo es buena y abre las posibilidades a representaciones más realistas, alejadas de las abstractas al uso que se han venido haciendo últimamente. Pues no hay otro lugar u otro espacio público más visitado por todas las clases sociales actuales que las carpas de las ferias. Esas en las que se encuentran, dependiendo del lugar, bares para tomar cervezas oliendo a fritanga, a chucrut, a borsch, y, cómo no, a perrito caliente o hamburguesa. Incluso al peculiar olor y sabor de la comida china o coreana en sus respectivos países. Ese olor que impregna la ropa, el pelo, y que acompañará a las personas que entren en la carpa. Un espacio donde se entra y se sale. Rodeado de otras vidas que suceden a la vez. Y de los niños que juegan afuera mientras los adultos piensan que ellos no juegan, no están jugando, al amor, a la guerra, a la salud, a la muerte, a ser personas. Lástima que haya momentos en los que la iluminación no acompaña a lo que se canta o sea difícil de imaginar que eso suceda allí de acuerdo a lo que se lee en los sobretítulos.</p>
<p>Aunque destellos de valentía se ven en gestos como la elección de Jon Villars para el papel de Tambor Mayor caracterizándole como el chulo del barrio, un macarra nada atractivo, de barriga cervecera, pantalones vaqueros viejos y camisetas negras y alejándole de los parámetros físicos y de apariencia que tradicionalmente se le adjudican al personaje. Y enfrentarlo a una Marie, interpretada por la soprano Nadja Michael, que no da el perfil de devora hombres como se la suele presentar sino de una delicada mujer de suburbio, ni la pareja ideal de ese Tambor Mayor, pero con una voz adecuada para cantar a esa mujer que es más que esposa y madre. Un deseoso ser humano del siglo XIX, del XX y, al menos, de principios del XXI.</p>
<p>Y sobre todo esto, Wozzeck, el protagonista, con un discurso íntimo, personal, un bello discurso musical, que deja de funcionar cuando lo hace público. Pues la presión de lo social se lo niega como un discurso humano posible porque pone en duda y en cuestión los discursos del resto. Incluidos los del poder y el conocimiento, siempre de la mano, siempre amigos, como el capitán y el médico de esta obra. Tomando decisiones sobre las vidas de los otros, sobre sus límites. Y así se va corrompiendo el discurso ético del protagonista, basado en el amor y el trabajo. Que a penas descansa, que a penas se para. Que igual coloca cajas que limpia zapatos, que sirve bebidas, plancha o afeita a su capitán. Por unas pocas monedas, <em>dinero, dinero</em>. Tal vez un extra por correr, apresurarse, <em>de la ceca a la meca</em>. Por sudar, como suda el tenor Simon Keenlyside representando a este ajetreado Wozzeck. Por representar a cada uno de los espectadores que llega apresurado al teatro para disfrutar de la obra. Después de un largo día de trabajo por <em>dinero, dinero</em> y que saldrá corriendo de nuevo para seguir trajinando.</p>
<p>¿Y los niños? No es casualidad que al final de la obra canten los niños, unos niños que Marthaler ha mantenido en escena y en segundo plano durante toda la obra. Suenan a música celestial y relatan el descubrimiento de una madre muerta y de un padre a punto de desaparecer. Anuncian la soledad de los niños cuando crecen a los que se ofrece la única posibilidad de seguir cabalgando, <em>hop, hop, hop</em>.</p>
<p>Una vez más, esta es la prueba de que una obra musical contemporánea necesita de los mejores recursos. Y cuando se ponen a su disposición, es difícil que no suene bien, que no se aprecie, que no se entienda y menos que no se disfrute. Y entonces se aplaude, se aplaude mucho aunque suene un drama, el drama del hombre contemporáneo alienado entre lo pensado y lo dicho. Lo íntimo y lo social. En el que el público contemporáneo se reconoce y se reconforta al saber que el arte contemporáneo no lo deja fuera de campo ni se distancia. Tampoco la música contemporánea. Todo lo contrario, se le acerca dispuesta a cabalgar junto a él.</p>
<p><strong>Referencias</strong></p>
<ul>
<li><a href="http://www.teatro-real.com/es/eventos/wozzeck-berg" target="_blank">Página Web de <em>Wozzeck</em> del Teatro Real</a> (en español)</li>
<li><a href="http://youtu.be/e-XzfK-P-b8" target="_blank">Vídeo promocional de <em>Wozzeck</em> en el Teatro Real</a> (en francés, inglés y alemán, subtítulos en español)</li>
<li><a href="http://youtu.be/pGTpQl3qaRs" target="_blank">Conferencia de José Luis Téllez sobre <em>Wozzeck</em></a> (en español)</li>
<li><a href="http://www.youtube.com/watch?v=FCa7QG2oVf0&amp;list=PL573905C181330BE7" target="_blank"><em>Wozzeck</em>, producción Hamburg State Opera (1970)</a> (en alemán con subtítulos en inglés)</li>
</ul>
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		<title>He comprado un cariño en la feria del amor</title>
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		<pubDate>Sun, 09 Jun 2013 04:18:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Antonio Hernández Nieto</dc:creator>
				<category><![CDATA[05 Zoom]]></category>
		<category><![CDATA[Danza]]></category>
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		<category><![CDATA[Minimalismo]]></category>

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		<description><![CDATA["Afectos", el nuevo espectáculo de Rocío Molina, Rosario La Tremendita y Pablo Martín presentado en el Festival de Otoño a Primavera de Madrid llena el Teatro de la Abadía aunando tradición y contemporaneidad en el flamenco.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>S<img class="alignright size-full wp-image-8125" title="20130610_afectos-teatro-abadia" src="http://www.sulponticello.com/wp-content/uploads/2013/06/20130610_afectos-teatro-abadia.jpg" alt="20130610_afectos-teatro-abadia" width="220" height="250" />ilencio. Teatro de La Abadía a oscuras. Algo se mueve en el escenario. Tensión en las butacas hasta que se oye un violonchelo y se hace la luz. Una tenue luz que muestra además de al violonchelista Pablo Martín, a la bailaora Rocío Molina y a la cantaora Rosario la Tremendita. Por el grado de excitación e interés del público, se sospecha que este sabe lo que va a ver. No está sesgado por esa etiqueta de flamenco contemporáneo con la que se presenta el espectáculo. Etiqueta bajo la que se ha metido y se sigue metiendo de todo hasta banalizarlo de tal manera que ya no se sabe a que se refiere, qué es lo que incluye. Esto es un espectáculo de flamenco y punto. De flamenco hecho por personas que viven hoy en día y, a tenor de lo que se ve, que ni reniegan de la tradición ni de los recursos musicales, de danza y teatrales que se le ofrecen en el mundo en el que viven.</p>
<p>Ese silencio contenido acompaña al primer número, un número en el que Rocío Molina baila en un silla con una guitarra que se le acopla al cuerpo como otro cuerpo. Un amor, un afecto que muestra el arte es terrenal y físico, también el arte contemporáneo incluido el musical. Arte sobre el que se puede teorizar y se teoriza. Arte que se tecnifica, y una parte de la crítica lo cuenta y desgrana únicamente como técnica, sin contar su contenido, como si con eso ya estuviera todo dicho. Crítica tecnificada, que ha conquistado el imaginario colectivo como los que tienen y construyen el gusto, el <em>buen</em> gusto.</p>
<p>Pero los que han creado el espectáculo no olvidan que el arte implica una mezcla de emoción, sentimiento y pensamiento que se agarra a la vida, a lo que es comer y beber, a lo que es cuerpo a lo que son necesidades fisiológicas. A esos cuerpos que amamos, que suenan gracias a un instrumento. Gracias a la voz. Gracias a que se autogolpean, se caen. Gracias a que se mueven. Gracias a que se visten. Gracias a que se rozan. No, no es técnica el ruido en el silencio que se produce cuando Rocío Molina desliza el zapato por el escenario. Es un cuerpo que se mueve y produce un sonido, un significado que a la vez es un enigma para los asistentes. Un enigma que les ha despertado. Que les ha hecho más conscientes de que todo es posible en <em>la feria del amor</em>.</p>
<p>Así dos aficionados, comentan acabado <em>el primer cante</em> de La Tremendita, que al estar microfonada se aleja a la cantante. Y como si ella y todos los participantes del espectáculo supieran que eso es lo que iban a decir, una muletilla aprendida en la lectura incansable de maestros y maestras de la técnica, de lo tecnológico, van poco a poco haciendo desaparecer todas y cada una de las certezas. Y recuerdan a los que asisten que están aquí y ahora, en el teatro, que les han traído <em>un cariño comprado en la feria del amor</em>. Algo tan simple como eso. Un cariño a los humanos para los que cantan y bailan. Nada falso ni complaciente.</p>
<p>Sobre el violonchelo de Pablo Martín, la voz de la Tremendita y el baile de Rocío Molina construyen y reconstruyen gestos de una historia que todos conocen pero que es difícil contar con verdad. Ellos la dibujan como el niño que dibuja en la arena de la playa y luego borra para volver a dibujar. Añaden notas minimalistas al estilo Philip Glass. Referencias a <em>Clapping Music</em> de Steve Reich, convirtiendo sus <em>palmas</em> en una caja de ritmos. Todo para colorear un baile que taconea y hace volar brazos y manos mientras deja entrever referencias a Pina Bausch, al jazz, al claqué y al musical norteamericano. Rosario La Tremendita no permite que todo ello deje de sonar a flamenco. Y Carlos Marquerie, el iluminador por excelencia del teatro contemporáneo español, enluce todo para que una corriente de <em>afectos</em> recorra el patío de butacas y la escena.</p>
<p><strong>Refrencias</strong></p>
<ul>
<li><a href="http://www.madrid.org/fo/2013/es/fichas/afectos.html" target="_blank">Festival de Otoño a Primavera de Madrid 2013 &#8211; <em>Afectos</em></a> (en español)</li>
<li> <a href="http://youtu.be/wU3zc28Fdm0" target="_blank">Clip promocional de <em>Afectos</em></a> (en español)</li>
<li><a href="http://www.rociomolina.net/" target="_blank">Web de Rocío Molina</a> (en español y en inglés)</li>
<li><a href="http://www.rosariolatremendita.com/" target="_blank">Web de Rosario La Tremendita</a> (en español)</li>
</ul>
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		<title>La corrección</title>
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		<pubDate>Sun, 02 Jun 2013 19:21:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Antonio Hernández Nieto</dc:creator>
				<category><![CDATA[05 Zoom]]></category>
		<category><![CDATA[Escenografía]]></category>
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		<category><![CDATA[Romanticismo]]></category>

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		<description><![CDATA[[UNA TEMPORADA EN LA ÓPERA]
Pasa por el escenario del Teatro Real la correcta versión del "Don Pasquale" de Donizetti bajo la dirección musical de Ricardo Mutti y de escena de Andrea de Rosa.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>T<img class="alignright size-full wp-image-8024" title="20130602_don-pascuale-la-correccion" src="http://www.sulponticello.com/wp-content/uploads/2013/06/20130602_don-pascuale-la-correccion.jpg" alt="20130602_don-pascuale-la-correccion" width="220" height="250" />eatro rendido para oír a Ricardo Muti. Una ovación y un aplauso lo reciben cuando sale a dirigir. El ambiente ha sido caldeado por la prensa para recibirle en olor de multitudes (entiéndase en olor de multitudes musicales <em>clásicas</em>, las que apenas son capaces de llenar conciertos y otros espectáculos musica- les de este género). Entradas caras, pero teatro lleno. Entradas caras, pero producto barato. Y el público se queja del precio, aunque aplaude y sale contento. Un público feliz, cuya felicidad ha sido sancionada por la crítica especializada en los periódicos de mayor tirada y por políticos que habitualmente no se acercan a la ópera o lo hacen en domingo, <em>endomingados</em>, en esa tradición española de misa dominical matutina y cine (o cualquier otro espectáculo) por la tarde después de unas tapas o una comida en familia. Y así va y seguirá yendo la música en España. Convertida en un pasar el rato, en rellenar y alegrar las tristes tardes de domingo.</p>
<p>Así las cosas, da igual que la orquesta esté bien, si uno se olvida un poquito de la percusión (pero se echa de menos la orquesta titular del teatro que desde que está Mortier ha mejorado una barbaridad). Que los cantantes, el montaje, todo sea correcto, con su puntito de digresión (ese escenario dentro del escenario rodeado de los cantantes sentados en sillas, en penumbra) sin molestar, como <em>deberían ser</em> las cosas modernas, esa modernez que no enciende ni a la crítica, ni a las plateas, si no es para renegar de ella. Claro que suena la música de Donizetti pero no está tan claro que se oiga. Al menos no se escucha el Donizetti que admira Dario Fo, premio Nobel de literatura gracias a sus obras de teatro, que tanto reivindica al compositor y lo ha dirigido cuando le han dado ocasión. Solo el coro del Teatro Real nos deja intuir qué podría dar esta obra, tan alejada en su argumento y su crítica de lo que sucede y se piensa en la actualidad. Si hubiera que trasladar a palabras lo que se ha visto en escena, sería algo así como que las mozas, incluso las pobres, no son, ni deberían ser, la<em> cup of tea</em> de los hombres mayores y ricachones. Para ellos solo son fuente de sufrimiento, de dolor, de penalidades, antes que de placer, de estatus y de otras muchas cosas. Pregúntenle si esto es así a todos los hombres mayores (y mujeres también mayores) que en el mundo contemporáneo buscan para su felicidad conyugal jóvenes, bastante más jóvenes, que ellos.</p>
<p>Así las cosas, el público que es sincero consigo mismo y no se engaña, ni se cree las críticas, ni las crónicas, sale pensando en el próximo estreno. Y eso que es, otra vez, el <em>Wozzeck </em>de Alban Berg dirigido, en lo escénico, por Marthaler. Un desconocido para muchos de los aficionados a la ópera en España, pero no así para los aficionados al teatro que gracias al Festival de Otoño de Madrid y a los Centros Dramáticos han podido disfrutar de los espectáculos musicales de este director en lugares tan emblemáticos, para esos mismos aficionados, como el Teatro de la Zarzuela. En los que demostró su conocimiento de lo musical y de lo escénico y en la forma de combinarlos para contar.</p>
<p>Y esto es todo, pues para poco más ha dado una representación que en vez de ensoñación, ni si quiera de ensoñación musical, ha provocado leves sonrisas y, por último, aburrimiento. Ah, y grandes aplausos, sí, muchos aplausos, a su director, seguramente por su trayectoria musical, que tenerla, la tiene, y es excelente.</p>
<p><strong>Referencias</strong></p>
<ul>
<li><a href="http://www.teatro-real.com/es/eventos/don-pasquale" target="_blank">Web oficial del Teatro Real para <em>Don Pasquale</em></a> (en español)</li>
<li><a href="http://www.youtube.com/watch?v=UbE1gFyYSb8&amp;list=UUUAIpH80mPMnB9ePa0rCOgA&amp;index=2" target="_blank">Conferencia de José Luis Téllez sobre <em>Don Pasquale</em></a> (en español)</li>
<li><a href="http://www.teatro-real.com/_assets/_files/_static/libretos/Libreto%20Don%20Pasquale.pdf" target="_blank">Libreto de <em>Don Pasquale</em> de Michele Accursi y Gaetano Donizetti</a> (en italiano y español)</li>
<li><a href="https://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&amp;v=46RYece3mB0" target="_blank">YouTube &#8211; Montaje completo de <em>Don Pasquale</em> visto en el Teatro Real en su versión de 2006</a> (en italiano)</li>
</ul>
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